
 ♣ En cuanto a su físico, uno de los detalles que destaca en ella es su porte generoso (alrededor de 175 centímetros) y su contextura curvilínea, tonificada y escultural. En su conjunto le dan la apariencia similar a la de una modelo. ♣ El cabello de Rosalie, al natural, se desliza de forma lacia hasta alcanzar una altura próxima a su media espalda. De aspecto sedoso y un limpio color rubio dorado. Su piel, por otra parte, es de un color pálido, casi aperlado, y de apariencia delicada, contrastando con sus finas e igualmente delicadas facciones. Posiblemente parecería una muñeca de porcelana de no ser por unas ojeras color malva estampadas en su rostro. ♣ Sus ojos se ven generalmente de dorado, sin embargo, éste puede variar de acuerdo a su estado: en ocasiones es posible vislumbrar variaciones especialmente opacas, e incluso pueden llegar a verse en totalidad de color negro. ♣ De movimientos gráciles y parsimoniosos. Acostumbra a caminar muy erguida, esto, sumado a la elegancia de su desplazamiento y su costumbre por verse siempre muy arreglada, la hace parecer bastante presuntuosa. ♣ Tiene por costumbre ser un tanto escrupulosa con su ropa. Gusta del buen vestir, aunque tampoco llega a estar obsesionada con esto.
 Nació en Rochester, NY, el año 1915. Siendo humana, se desenvolvía como una adolescente normal de su época, relacionándose de buena forma con las personas de su edad, no obstante, actualmente puede decir que no se consideraba del todo feliz.
♣ Familia Biológica: Los Hales Frederick Hale: Padre legítimo de Rosalie, trabajaba como asesor de economías. Su relación con su hija era nula, principalmente porque ésta era la única hija mujer, lo que impulsaba a un distanciamiento natural. Gemma Hale: Madre legítima de Rosalie, dueña de casa. Contrario a lo acontecido entre Frederick y su hija, Gemma era muy apegada a ésta, y compartían buena parte de los días juntas. La crió para ser una señorita y, al igual que su matriarca, trabajar al interior del hogar. Franklin Hale: Hermano tres años mayor. Comenzó a trabajar prematuramente para colaborar en la familia, se integraba a trabajos esporádicos, principalmente al interior de industrias que, como estigmatizadas por el muchacho, caían una tras otras en desvalorizaciones. George Hale: Hermano cinco años mayor. Fue el que mantuvo una relación más estrecha con Rosalie, sin embargo, un par de años antes de la transformación de ésta, él abandonó la casa, uniéndose voluntariamente a movimientos militares, pues los desordenes gubernamentales a nivel mundial eran evidentes y confiaba en que su hermano Franklin lo supliría en la tarea de ayudar a la casa. Al ser transformada, quiso mantener su apellido, sin embargo, se sumó a la familia Cullen y ha compartido su existencia junto con éstos y su doctrina –no beber sangre humana-. ♣ Familia Adoptiva: Los Cullen Carlisle Cullen: Vampiro de apariencia joven (oscila entre los 20-30 años) que, en su fachada humana, trabaja como doctor en el hospital comunal de Forks. Si bien fue él quien la transformó, Rosalie lo estima muchísimo y se encuentra muy agradecida con él por aceptarla al interior de su familia. No considera quererlo como un padre, pues el referente de relación que solía tener como padre –Frederick Hale- no se asimila en lo absoluto a la existente con Carlisle. Esme Cullen: Le recuerda mucho a su madre biológica, amable, acogedora, servicial y dueña de casa. Al igual que con su padre adoptivo, asegura quererla muchísimo, aunque no tiene intención de sustituir el sentimiento que ha forjado por Esme por el recuerdo de su madre real. Jasper Hale: Simula ser su mellizo legítimo, por lo mismo, ha aprendido a acercarse más a éste y tomarle cariño pese a ser uno de los miembros más jóvenes del clan. Paulatinamente, ha comenzado a considerarlo como un hermano real. Edward Cullen: Cuando se integró Rosalie a la familia, estaba “previsto” que sea pareja de Edward, sin embargo, nunca llegó a verlo como tal y lo considera como uno más de los hermanos adoptivos. Por supuesto guarda cariño por él, quizás no tan latente como el existente por Jasper, mas, sin dobles intenciones, siempre ha anhelado tener una mejor relación con él. Alice Cullen: Similar a lo ocurrente con Edward, es para Rosalie nada más que su hermana adoptiva. La relación entre ambas no es mala, aunque no son muy próximas la una a la otra, y más de una vez sus puntos de vista se estrellan. Independiente a esto, la estima muchísimo al ser su única hermana. Emmett Cullen: El tercer y último de sus hermanos adoptivos, aunque no el menos importante, al contrario. Para Rosalie, Emmett no es simplemente el mejor de sus hermanos, es el hombre que ama y el aliento para no perder las emociones humanas y sobrellevar la –en la opinión de ella- tediosa vida de vampiro. Aunque su relación gire esencialmente en lo físico, ella reconoce amarlo y se han casado un par de veces. Está muy agradecida por el cariño y aceptación que él le ha manifestado, detalles que la hacen confiar más en si misma pese a ser un vampiro.
 A simple vista se le puede catalogar con facilidad como una chica frívola, presumida y caprichosa. Detrás de una imagen escrupulosa, una chica que, pese a su belleza innata, se preocupa de verse bien, hay otra adolescente hermética e insegura. No acostumbra a relacionarse con desconocidos, temiendo siempre que descubran su secreto o, de una forma u otra, le hagan daño (aunque, teniendo la ventaja de ser vampiro, es poco probable que un humano le haga algo). En confianza se desenvuelve como una adolescente normal, estando con su familia adoptiva todos los colores del mundo parecen cambiar a sus ojos, siendo fácil sacarle una sonrisa en la intimidad de ésta e integrándose con entusiasmo a sus actividades.
Mostrándose retraída y distante con los desconocidos, incluso fría, oculta la envidia que le despiertan los seres humanos: extraña pertenecer a dicha especie y, aunque lo mantenga oculto para varios miembros de los vampiros, aborrece pertenecer a éstos, incluso se considera a si misma un monstruo. Ahora, siendo un vampiro, anhela una vida normal e intenta disfrutar de la rutina humana cuanto le sea posible; continúa, en cierto modo, siendo una caprichosa, gustando que Emmett –su pareja- le demuestre innumerables veces que la quiere para sentirse ligeramente satisfecha consigo misma, pues son los miembros de su familia adoptiva quienes la han aceptado y la ayudan a querer, aunque de forma precaria, su nueva vida. Procura ser honesta y leal, sobre todo con su familia adoptiva, por los cuales guarda una infinita gratitud. Las reglas para ella son sagradas, en especial si una persona que le es significativa se las ha establecido, y se sustenta firmemente a éstas al actuar. Puede llegar a ser algo orgullosa, no obstante, distinto a lo que parece, piensa muchísimo las cosas que hace en silencio, y de ser necesario, retirará sus palabras o acciones pasadas que, independiente a la forma de meditar las cosas que emplea, pueden llegar a ser estimuladas por impulsos esporádicamente.
 Vivió en períodos difíciles para USA y el mundo, coincidiendo con el pre y post del crack del ‘29. Estos períodos, pese a que su padre biológico trabajara como economista, llevaron a su familia a vivir en situaciones económicas inestables. Su madre biológica la crió al interior de la casa, instruyéndola para ser una buena dueña de casa, y aunque la relación entra ambas era bastante buena, no era lo que Rosalie quería para sí misma: ella quería trabajar como sus hermanos para contribuir al hogar. Sus deseos se vieron siempre reprimidos por su madre, quien insistía en que debía comportarse primero, como una señorita, segundo como una señora ejemplar. Junto con la Gran depresión que se presentaba en aquella época, los sueños frívolos de Rosalie se vieron igualmente opacados por esto: no quería sólo ser una dueña de casa y tener un matrimonio feliz; quería ser una mujer grande, luchadora y de las más sobresalientes, sea económicamente o no.
Con la locura desatada de la época, sin preverlo, cuando tenía 18 años (1933) acompañó a una de sus amigas a una tertulia en la cual, cegada inicialmente por su horizonte amplio, aceptó un trago ofrecido por un hombre, esta copa sería el primer paso del individuo en su intento de seducción, sin embargo, el que Rosalie se resistiera detonó en el resentimiento del hombre, quien más tarde la siguió de regreso a casa e intento asesinarla sin éxito, dejándola agonizante en medio de la calle oscura. Allí fue encontrada por Carlisle, Esme y Edward, atraídos por la sangre derramada, a vista que aún no moría, el jefe del clan –Carlisle- la transformó. Si bien no menosprecia las buenas intenciones de Carlisle, su padre adoptivo, no llega a sentirse del todo satisfecha con su nueva vida, considerándose a si misma un monstruo y creyendo que, aunque hubiese sido un lamentable final para su vida humana, éste habría sido mejor que vivir con unos amargos recuerdos. Un par de años luego de su transformación, en 1935, similar a como ocurrió con Carlisle y su familia; la sangre de Emmett la atrajo a unas montañas. Lo llevó hasta Carlisle para que lo curase, mas, a vista del estado deplorable en el cual Emmett se encontraba, no quedó más remedio que transformarlo.
 ♣ Pese a ser un vampiro, se enorgullece en reconocer que sus labios jamás han probado sangre humana. ♣ Disfruta de la mecánica, por lo mismo, gusta de los vehículos ostentosos a los cuales hacer uno que otro arreglo. ♣ Tiene un BMW M3 convertible color rojo (lleno de arreglos), algo frívolo para el pequeño pueblecillo, por lo mismo no es extraño que se movilice en los vehículos de sus hermanos.
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